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Durante una comida de equipo. Hay una hoja sobre la mesa con un dilema abstracto.
— Vale, ¿cuál eliges, A o B? — pregunta Maja.
— B. Con esos supuestos, B es más coherente lógicamente — responde Jonas.
Jonas trata la respuesta como una prueba del argumento. Maja empieza a preguntarse si defender esa respuesta con tanta facilidad dice algo sobre la persona que tiene delante.
¿Cómo ayuda Empatyzer a separar un argumento de una opinión?
Empatyzer te ayuda a ver que defender una tesis en un ejercicio puede interpretarse como tu propia creencia. También te ayuda a ver cómo separar claramente el argumento de la posición.
Funciones que pueden ayudarte:
- Comparación: Muestra en qué difieren en aspectos como el papel asumido en el ejercicio, el argumento y la posición propia, lo que te ayuda a comprender por qué una situación de "Fue sólo un experimento" podría tener un significado distinto para ti.
- Consejos: Te indican cómo hablar con esa persona en particular en una situación de "Fue solo un experimento" para mantener el significado del mensaje y reducir el riesgo de defensa innecesaria o malentendidos.
- Habla con Em sobre una persona concreta: Permite describirle a Em la situación "Fue solo un experimento", tomar en cuenta el perfil de ambas partes y preparar una versión específica de la conversación o mensaje antes del contacto.
Qué pasó realmente
A Jonas le plantean una proposición controvertida y la trata como algo que se puede desmontar intelectualmente. Incluso puede defender una posición que no comparte para poner a prueba la solidez del razonamiento. Maja, sin embargo, escucha afirmaciones concretas dichas por una persona concreta. Por eso es natural que se pregunte: «Si puede defender esto con tanta convicción, quizá sea lo que piensa de verdad». Las dos reacciones tienen sentido. Las personas rara vez escuchan un argumento como algo completamente separado de quien lo formula, incluso cuando el contexto se presenta explícitamente como «solo un experimento mental».
Qué dice la investigación
Investigaciones clásicas mostraron que tendemos a atribuir a una persona la posición que expresa como si reflejara sus creencias reales, incluso cuando sabemos que esa posición le fue asignada, un fenómeno conocido como atribución de actitudes (Jones & Harris, 1967). Trabajos posteriores sugieren además que nuestras reacciones a las opiniones de alguien pueden influir en cómo juzgamos su carácter moral (Bocian et al., 2018). Esto no significa que Maja sea incapaz de pensar de forma abstracta, ni que Jonas pueda decir cualquier cosa sin consecuencias añadiendo «es hipotético». Significa que el habla se interpreta automáticamente como información sobre quien habla, aunque formalmente solo se pretendiera usarla como herramienta analítica.
Cómo abordarlo
En un ejercicio controvertido, enmarca el papel con mucha claridad antes de empezar: «Durante los próximos cinco minutos voy a defender una posición con la que no me identifico porque quiero encontrar la versión más fuerte del argumento». Es aún mejor expresar después la conclusión propia. Cuando el tema afecta a dignidad, identidad o daño real, también conviene preguntarse si el ejercicio es necesario. Regla general: si quieres que los demás separen un argumento de tu propia postura, no des por hecho que el contexto lo hará por ti. Marca explícitamente el límite antes y después del ejercicio.
Cómo pueden ayudar Empatyzer y Em
Empatyzer puede ayudar a Jonas y a la otra persona a separar curiosidad intelectual de declaración de valores. El perfil de personalidad de Jonas puede reflejar una mayor disposición a probar proposiciones abstractas, mientras que la otra persona puede necesitar una explicación más clara de por qué se está explorando una postura controvertida. Antes de un debate, Em puede sugerir una frase de encuadre: «No defiendo esto como mi opinión. Quiero comprobar dónde se rompe el argumento». Eso no reduce la libertad de pensamiento; disminuye el riesgo de que la gente empiece a juzgar el carácter de alguien en vez de examinar su lógica. Las microlecciones pueden enseñar a señalar si alguien habla como defensor, hace de abogado del diablo o está probando consecuencias, permitiendo un debate riguroso sin conflicto moral innecesario.
Fuentes
- Edward E. Jones; Victor A. Harris (1967). The attribution of attitudes. Journal of Experimental Social Psychology, 3(1), 1-24. https://doi.org/10.1016/0022-1031(67)90034-0 10.1016/0022-1031(67)90034-0
- Konrad Bocian; Wiesław Baryła; Wojciech M. Kulesza; Simone Schnall; Bogdan Wojciszke (2018). The mere liking effect: Attitudinal influences on attributions of moral character. Journal of Experimental Social Psychology, 79, 9-20. https://doi.org/10.1016/j.jesp.2018.06.007 10.1016/j.jesp.2018.06.007
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